Animados por la buena previsión del tiempo para hoy, planeamos una excursión potente. Nos vamos a internar en los highlands (tierras altas) del Este, hacia el interior.
Nuestro objetivo es llegar a una zona donde fluyen unos ríos calientes, para bañarnos en Lagauvellir. Hay un volcán por allí, el Snaefell y el paisaje promete.
De camino pasamos por el Monster Lake (Lagarfljot). Esta zona está llena de árboles y recuerda un poco a un valle de los Pirineos.
Ascendemos por una carretera unos 700 - 800 metros, y el paisaje cambia completamente. Una llanura inmensa con montañas al fondo y todo lleno de lagunas y ríos.
Al poco vemos el volcán con nieves (más bien hielo) perpetuas.
También pasamos por una presa que va a dar a un cañón alucinante.
Llega un momento que se acaba la carretera asfaltada y hay que internarse por pista de piedras. Esta carretera está muy bacheada y hay bastante camino hasta nuestro destino.
Cuando ya creemos que estamos a punto de llegar, un nuevo obstáculo nos espera. Tenemos que vadear un río. Algo nerviosos (en esta zona no hay un alma) lo cruzamos.
Pronto acaba el camino y recibimos nuestra recompensa: Laugavellir.
El contraste entre los 10-12 grados de fuera con los 35-37 grados del agua, más el paisaje: uhmmmm!
Después de comer allí mismo y descansar un poco, nos volvemos hacia la zona de fiordos.
En concreto visitamos Seydisfjordur.
De vuelta a nuestro fiordo, pasamos de nuevo por el Monster Lake con el Sol más bajo…
A pesar de la jartá de kilómetros, nos recorremos nuestro fiordo hasta el final en busca de un faro con historia (Dalatangi), que dicho sea de paso, es una caca. Pero los acantilados del camino compensaron un poco. Otra carretera para valientes por cierto.
Mañana al Norte.