Islandia

Teníamos la esperanza de que mejorara el tiempo a pesar de la previsión, pero no ha sido así.

Teníamos en esta zona una excursión al interior (a los highlands) que dicen que es espectacular pero finalmente no la podemos hacer.

Se trataba de llega a Landmannalaugar, que es una zona de ríos y piscinas termales donde te puedes bañar en medio de un paisaje volcánico impresionante.

Para llegar hay que conducir por caminos bastante complicados y que requieren un 4x4. El problema es que lleva lloviendo en esta zona muchos días, y los ríos están muy crecidos. En esta ruta había que vadear ríos más de 30 veces. En circunstancias normales la profundidad oscila entre 30 y 60 centímetros de agua, pero ahora son totalmente imprevisibles.

Nos recomiendan no aventurarnos a no ser que llevemos un vehículo similar a este (el de la derecha claro!):

Superjeep

Además se han emitido avisos para nuestra zona:

Alertas

Así que nos vemos forzados a cambiar el plan. Deshacemos parte del camino para ver si más atrás el tiempo es algo mejor y podemos ver Dyrhólaey. Son unos acantilados de basalto que el tiempo ha erosionado y ha dejado pedrolos en el mar. Ya cuando pasamos no pudimos verlo debido a la niebla.

Cuando llegamos (70 km) se nos cae el alma a los pies pues aún se ve menos que el primer día cuando pasamos.

Por allí encontramos un camino superchungo que nos lleva por un desierto de piedras hasta esto:

Fuselaje en desierto piedras

Es el fuselaje de un avión que está en medio de la nada. El camino hasta allí te hace pensar que estás en la superficie de otro planeta, tipo Interstellar. Muy guay.

Fuselaje en desierto piedras 2

No nos resignamos a irnos sin ver los acantilados, así que nos quedamos a comer allí. Durante un rato se levanta la niebla…

Dyrholeaie

Dyrholeaie 3

Dyrholeaie 4

Dyrholeaie 5

En la Black Beach:

Dyrholeaie 2

Cueva basalto

Basalto

Al final salvamos el día. Como aún es pronto y estamos cansados, nos decidimos a relajarnos en una piscina local. La piscina del pueblo vamos. Lo bueno es que están calentitas. Habían 3 piscinas, una a 28º, otra a 37º y otra a 40º. El contraste con los 8º del exterior y estar bañandose a los pies de una montaña casi tocando la niebla, no tiene precio.

Piscina Vik

Mañana, rumbo al Este.

Islandia

Así vivimos nuestro viaje a la tierra del fuego y hielo

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