Hoy toca desplazarse algo más (unos 240 kilómetros) y situarnos cerca del glaciar más grande de Europa (Vatnajökull), que ocupa el 13% de Islandia.
El tiempo deja de sonreirnos y hacemos todo el viaje con el cielo completamente encapotado y una lluvia fina, pero que el viento hace que sea una verdadera tormenta.
Hay un dicho Islandés que dice:
“Si no te gusta el tiempo, espera 5 minutos”
Sin embargo hoy no se cumple.
A pesar del tiempo, el camino es imponente. Nos paramos más de 5 veces sólo por hacer unas fotos o ver con más calma algún paisaje.
Aquí un desierto de piedras volcánicas hasta donde alcanza la vista.
Esto por ejemplo es un campo enorme de lava que se extiende kilómetros y kilómetros. La piedra está completamente cubierta por una especie de musgo super gordo y espeso, de unos 6-8 centímetos, lo que hace que toda la piedra esté mullida.
A la izquierda se puede ver la carretera, y al fondo las montañas del glaciar.
Esto es una cosa curiosa. Desde hace siglos, los viajeros que atraviesan el desierto, al llegar a este punto apilan algunas piedras. Se supone que les traerá buena suerte en el futuro. El resultado…
Después de instalarnos en nuestra pequeña cabaña, nos ajustamos el chubasquero y nos vamos de trekking a visitar un cañón que hay cerca y que es de lo más chulo que hay por la zona.
Mañana nos aventuraremos a la zona del glaciar a pesar de que la previsión del tiempo es pésima.