Por fin hoy cogemos la Ring Road (la carretera principal que rodea la isla) y nos dirigimos hacia el Parque Nacional de Thingvellir.
Este parque es el único sitio del mundo donde se puede ver como la placa tectónica euroasiática se separa de la americana. El resto esta bajo el oceáno.
Para verlo de forma más clara:
Estas placas se van separando poco a poco y al hacerlo van creando nueva tierra. Ese es el origen de Islandia y la la razón de la gran actividad volcánica que hay en esta zona.
Si nos ponemos en un lado del valle y miramos enfrente, el otro lado se aleja de nosotros a unos 2 centímetros por año.
Tras ver toda la zona y después de comer (y hacer la siesta de rigor), fuimos a ver un par de cascadas en el sur.
La primera, Seljalandsfoss, se ve desde la carretera a kilómetros de distancia. Está en una montaña por la que caen multitud de ríos y toda la zona es espectacular (como todo por aquí).
Después visitamos Skogafoss que cae desde +60 metros y tiene mucho más caudal.
Por el camino nos topamos con el Eyjafjallajokull, que es el volcán que hizo cerrar el tráfico aéreo de media Europa en 2010.
A esta cascada (Skogafoss) se podía subir por unas escaleras interminables. Le preguntamos a David y dijo… Adelante! Así que…
Aprovechando que anochece tarde, cenamos por la zona en un restaurante-granja.
Como en todas partes hasta ahora, los dueños del restaurante super-amables. A David le dieron una vuelta por la granja y le dieron pan para que alimentara a las vacas!